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Theodore N. Vail en la Argentina

Artículo “Theodore N. Vail en la Argentina”, publicado Revista La Ingeniería del CAI, Centro Argentino de Ingenieros, Nº 1068, ago.-sep.1999, Buenos Aires, 1999.

Ing. Horacio C. Reggini

 

 

Resumen

 

Este trabajo trata de la intervención de Theodore N. Vail en la construcción de Casa Bamba, primera central hidroeléctrica en la Argentina, y en la instalación de la línea de tranvías eléctricos La Capital de Plaza Mayo a Mataderos de Liniers en la ciudad de Buenos Aires, dos significativas obras de ingeniería realizadas a fines del siglo pasado. Theodore N. Vail, famoso organizador estadounidense, fue el creador de la gigantesca empresa de telecomunicaciones AT&T de los Estados Unidos y en un largo ínterin fuera de la presidencia  de esa firma, vivió en la Argentina. A ella acudió con su peculio y entusiasmo empresarial gracias indirectamente al afán de progreso promovido por Domingo F. Sarmiento y sus contactos en los Estados Unidos. Vail fue impulsado a viajar al país por Walter G. Davis, integrante del equipo de científicos de Benjamin A. Gould quien fue invitado por Sarmiento para montar y dirigir el importante Observatorio Astronómico Nacional de Córdoba.

 

 

Introducción

 

De importancia similar a la invención del teléfono por Alexander Graham Bell en Boston, 1876, fue la invención del denominado Bell System -una estructura vertical integrada para brindar servicio telefónico en los Estados Unidos- realizada por  Theodore Newton Vail. Vail fue el gerente general de Bell Telephone Co. en 1878, y  creó en 1885 la llamada AT&T –American Telegraph and Telephone Co.-. Renunció en 1887 y después de un alejamiento que duró veinte años, retomó la presidencia entre 1907 y 1918. Vail defendió el lema “one policy, one system, universal service” (“una sola política, un solo sistema, un servicio universal”) e hizo de AT&T una de las empresas más importantes y poderosas del mundo.

 

Es poco conocida la historia de Theodore N. Vail durante su estadía en la Argentina entre los años 1895 y 1906. No se disponen de registros de antecedentes de intervención de Vail en negocios telefónicos locales durante ese lapso de tiempo, no obstante había participado antes desde Boston en la The River Plate Telephone Company que funcionó en Buenos Aires a principios de la década del 80.

 

La historia del inicio de la telefonía en la Argentina se remonta al año 1878 -dos años luego de los comienzos de Alexander Graham Bell en los Estados Unidos-, cuando Carlos Cayol y Fernando Newman, de la Policía y del Telégrafo respectivamente, realizaron diversas experiencias en Buenos Aires. A partir de 1880/1881 actuaron en competencia tres empresas que intentaron imponer comercialmente sus respectivos servicios: la Compañía de Teléfonos Gower-Bell de origen inglés (representante Benjamín Manton), la Société du Pantéléphone L. de Locht et Cie de procedencia belga, (representante Clemente Cabanettes) y la Compañía Telefónica del Río de la Plata -Continental de Teléfonos del Río de la Plata- estadounidense (representante Walter S. Keyser). Esta última compañía -denominada en inglés The River Plate Telephone Company- era subsidiara de la Bell Telephone Co. con sede en 95 Milk St. en el distrito financiero de Boston, que había sido organizada por Alexander Graham Bell y sus socios –entre ellos Theodore N. Vail-, al igual que otras similares, para prestar servicios telefónicos en distintas partes del mundo.

 

La Compañía Telefónica del Río de la Plata –de la cual Vail era miembro del directorio en Boston-  se fusionó en 1882 con la Société du Pantéléphone L. de Locht et Cie; la nueva compañía resultante, con sede en Londres, adquirió en 1886 a la Compañía de Teléfonos Gower-Bell, operando desde ese año con el nombre The United River Plate Telephone Company en Inglaterra y Compañía Unión Telefónica del Río de la Plata en la Argentina. Esta compañía, conocida habitualmente con la abreviatura UT -Unión Telefónica- prestó servicios telefónicos en la Argentina bajo administración inglesa durante 43 años, hasta 1929 en que pasó a manos norteamericanas al ser adquirida por la International Telephone and Telegraph Company (ITT). Siguieron, luego, 17 años de administración norteamericana hasta la nacionalización de la telefonía en 1946. Transcurridos 44 años de administración estatal, el año 1990 marcó el compás inverso con el retorno a la operación privada.

 

Vail, después de su retiro temprano de AT&T en 1887, a los 42 años de edad, residía en su casa de campo Speedwell Farms, en  Lyndonville, Vermont. Allí lo visitó, en 1894, Walter G. Davis, un bostoniano que había sido designado Director de la Oficina Meteorológica Argentina situada en Córdoba en 1885. Esta oficina, creada en 1872, dirigida en sus inicios por Benjamin A. Gould –el famoso astrónomo invitado a la Argentina por Domingo F. Sarmiento – funcionaba anexa al Observatorio Astronómico Nacional. Gould había invitado a Davis a trabajar con él en Córdoba en la confección de varios trabajos astronómicos y figura como ayudante en los Vols. VII, VIII, XI, XII, XIII, XV y XX de los Resultados del Observatorio Nacional Argentino entre los años 1878 y 1885. Davis le comentó a Vail sobre la posibilidad de construir una usina hidroeléctrica en la provincia de Córdoba aprovechando un embalse realizado sobre el Río Primero y realizar –según sus previsiones- un excelente negocio. Vail decidió ir de inmediato a la Argentina -vía Inglaterra-, acompañado del ingeniero James W. McCrosky, experto en obras hidroeléctricas.

 

 

Una central eléctrica en Córdoba

 

Con mucho éxito, Vail construyó una planta de generación de electricidad aprovechando las aguas del Río Primero. Esta obra, circundada por un maravilloso paisaje serrano, constituyó el primer aprovechamiento hidroeléctrico en Sudamérica e impulsó decididamente la luz, el transporte y la industria en Córdoba.

 

El 23 de diciembre de 1893 el Gobierno Provincial de Córdoba dictó la primera ley de concesión eléctrica. Llevaba el número 1893 y por ella se autorizaba a Federico Mackinlay y Cía. a usar las aguas del Río Primero “al objeto de utilizar la fuerza motriz que de ellas pueda obtenerse” y de transportarla a cualquier punto de la cuenca del río y del Municipio de Córdoba. Esta autorización fue transferida más tarde a la Compañía de Luz y Fuerza (Cordoba Light & Power Co.) con sede en New York que contaba con un capital de U$S 1.300.000 integrado en los Estados Unidos. El gobierno cordobés otorgó personería jurídica el 26 de septiembre de 1896 a la Compañía de Luz y Fuerza y  le concedió licencia de explotación eléctrica según ley número 2042. Vail fue el artífice principal de esta compañía. El representante ante la provincia era Guillermo Morkill y el Dr. José del Viso era el asesor legal de la firma.

 

El primer dique San Roque –reemplazado en 1944 por uno nuevo-, que regulaba las aguas del Río Primero, fue inaugurado oficialmente el 8 de septiembre de 1891. Se trató de una obra singular para su tiempo en el orden mundial y dio origen a variadas controversias por muchos años. Los primeros estudios y proyectos sobre el dique San Roque fueron encomendados, según contrato del 12 de junio de 1883, al ingeniero Esteban Dumesmil, francés, y al ingeniero Carlos Casaffousth, nacido en Buenos Aires en 1855, alumno de Gustave Eiffel (1823-1832) en la Escuela Politécnica de París. La empresa constructora de Félix Funes (argentino, 1847-1904) y de Juan Bialet Massé (español, 1846-1907, autor del conocido estudio El estado de las clases obreras argentinas a comienzos del siglo, 1904, reeditado por la Universidad Nacional de Córdoba en 1968) tuvo a su cargo las obras.

 

Gracias al ingenio empresarial y financiero de Theodore N. Vail, y la supervisión técnica de James W. McCrosky, se construyó la usina de Casa Bamba, situada aproximadamente a 30 Km de la ciudad de Córdoba, entre el Dique San Roque y La Calera. Operaba con las aguas del Río Primero embalsadas por el Dique San Roque. Fue inaugurada oficialmente el 29 de diciembre de 1897 por el entonces Gobernador de la Provincia de Córdoba, el Dr. José Figueroa Alcorta, más tarde Presidente de la Nación en el período 1906-1910. Otra fase final de obra se inauguró el 19 de mayo de 1898. El apelativo Bamba proviene del nombre de un bravío y apasionado cacique de los indios comechingones de las sierras cordobesas,  protagonista de una antigua leyenda.

 

El alternador de la usina acoplado a la turbina –prevista para funcionar con una caída de agua de 30 m- era de 1000 Kw, 60 ciclos y 700 volt que se elevaban a 10.800 para transmitir a Córdoba. En la Argentina, hacia 1890 comenzó a emplearse la corriente alterna monofásica con tensiones de 2000 a 2400 volt que era entregada al consumo a tensiones de 110 a 220 volt con frecuencias de 50 ciclos. Es probable que la primera instalación eléctrica con corriente trifásica haya sido la de la Central Hidroeléctrica de Casa Bamba. El Molino Enger en Alta Córdoba fue una de las primeras empresas que primero que utilizó la energía generada por Casa Bamba, junto luego con la Cervecería Córdoba.

 

Davis, cuando visitó a Vail en Vermont y lo convenció de trasladarse a Córdoba –según cuenta Albert B. Paine, en su libro In One Man’s Life sobre la vida de Theodore N. Vail- disponía de una opción de concesión del Gobierno de la provincia de Córdoba, para prestar servicios de electricidad y de agua. Es de suponer que se trataba de la otorgada a F. Mackinlay, posteriormente transferida a la Compañía de Luz y Fuerza.

 

Es interesante señalar el entusiasmo que Casa Bamba despertó en Vail. Al respecto, escribió: “Nunca existió nada que se apoderada tanto de mi imaginación como lo fue la obra de Córdoba. Construimos también en el lugar una casa con la planta inferior para al jefe de la usina y la planta superior para los que veníamos de visita. Disponíamos de un excelente cocinero de la zona y había espacio para varios huéspedes. El sonido de la maquinaria de la usina parecía acompasar el paisaje circundante. Desde entonces, cuando escucho el rumor de una máquina eléctrica, mi mente vuela de inmediato a las bellas noches cordobesas, donde la quietud de las sierras sólo era interrumpida por el andar de la usina. La construcción exigió dos años y fue un éxito desde el comienzo. Le pusimos Casa Bamba como nombre, y siempre fue uno de mis mayores placeres, cuando viajaba a la Argentina, permanecer allí unos días.”

 

Casa Bamba fue un singular exponente de la ingeniería de la época y un ejemplo concreto del dinamismo y la vitalidad de la Argentina al finalizar el siglo pasado.

 

 

Una sociedad de tranvías eléctricos en la ciudad de Buenos Aires

 

En su primer viaje hacia la Argentina, Vail conoció en el barco a Charles R. Thursby, interesado en electrificar los tranvías de la época tirados por caballos. Asociado con él convirtió a la empresa porteña La Capital de tranvías “a tracción a sangre” en un brillante negocio de tranvías eléctricos.

 

La compañía La Capital de tranvías a caballo perteneciente a Wenceslao Villafañe y Cía había iniciado operaciones en Buenos Aires en 1888. Vail la adquirió el 20 de junio de 1895 y de inmediato comenzó su transformación. Para ello, obtuvo de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires dos concesiones: una para prolongar la línea hasta Flores, y otra, para cambiar la tracción a sangre por la tracción eléctrica. Luego de finalizar la firma de los contratos respectivos el 22 de mayo de 1896, reestructura la empresa con la participación de inversionistas extranjeros. Según escritura oficial del 20 de noviembre de 1896, Theodore N. Vail fue el presidente de la compañía Tramway Electric La Capital Co., Charles R. Thursby, el gerente general, y James W. McCrosky, el ingeniero jefe. Un importante jurisconsulto argentino, el Dr. Luis María Drago (1859-1921) tuvo a su cargo las tareas de asesoramiento  legal de la firma. Drago era nieto de Bartolomé Mitre; fue editor del diario La Nación en 1881, Ministro de Relaciones Exteriores de la Nación en 1902, durante la segunda presidencia del Gral. Julio A. Roca y presidente del directorio local de la Unión Telefónica del Río de la Plata. A él se debe la doctrina que lleva su nombre, que afirma que la deuda pública no puede dar lugar a intervención armada.

 

Las obras comenzaron el 22 de enero de 1897, en la esquina de San Juan y Caridad (hoy Gral. Urquiza). Un primer tramo entre la Plaza de Flores y San Juan y Entre Ríos fue inaugurada el 3 de diciembre de 1897. En ese punto se estableció una combinación con los coches de tracción a sangre de la misma compañía que llevaban los pasajeros hasta Plaza de Mayo. La sección comprendida entre Paseo Colón y Entre Ríos fue inaugurada a fines de julio de 1898 con la asistencia del presidente electo Julio A. Roca, quien recorrió el itinerario hasta Flores en un coche especial llamado el Palace Car. Gracias a una nueva concesión, la empresa La Capital, continuó su línea eléctrica desde Flores hasta los Mataderos de Liniers.  La parte de Paseo Colón entre la calle Comercio (hoy Humberto 1º) y Plaza de Mayo fue inaugurada el 26 de octubre de 1898. Los rieles de los tramways eléctricos llegaban entonces, hasta unas seis cuadras antes de los Nuevos Mataderos ya que se hallaba demorada su construcción total; finalmente fueron inaugurados el 1º de mayo de 1900.

 

Es interesante acotar que, Sarmiento –a quien les fascinaban los “wagones” y los rieles- había inaugurado con particular entusiasmo, el 1 de noviembre de 1871, una línea de tranvías a caballo perteneciente a Mariano Billinghurst y Cía. que unía a Plaza Mayo con San José de Flores. Los tranvías desaparecieron de la ciudad de Buenos Aires en la década de 1960, obedeciendo a un decreto del 24 de diciembre de 1962.

 

La construcción de la infraestructura para las obras de Tramways Eléctricos La Capital estuvo en manos del ingeniero Benito J. Mallol. El Centro Argentino de Ingenieros se fundó el 8 de marzo de 1895 denominándose Centro Nacional de Ingenieros y Benito Mallol fue uno de los dieciocho de los miembros fundadores principales. Formó parte de su primera Comisión Directiva para el período 1895/7 y tuvo su cargo los asuntos de la biblioteca.

 

La usina de la producción de la fuerza electromotriz se hallaba ubicada en Paseo Colón y Comercio (ahora Humberto 1º) con armaduras metálicas en el techo provistas por Berlin Iron Bridge Co. de Connecticut. Estaba equipada con tres motores a vapor Ball-Wood de 175 rpm y de 33.700 kgm/s -450 CV-. Recibían vapor a 140 lb/sq.inch de cuatro calderas Stirling. Dos de esos motores funcionaban continuamente y el otro estaba de reserva. Las dínamos generadoras de corriente continua eran marca Walker de ocho polos directamente acopladas a los motores. Producían 600 amp a 500 volt, o sea 300 Kw cada una.

 

La antigua estación Liniers de los coches a tracción a sangre, situada en Liniers y Europa (ahora Carlos Calvo) fue destinada a depósito de los coches eléctricos. Al lado se construyó una estación de distribución de carne –denominada más tarde estación Vail en homenaje a Theodore N. Vail-. La Capital, además del transporte de personas, hizo el servicio exclusivo del transporte de carne desde los lejanos entonces Mataderos de Liniers hasta la ciudad, utilizando tranvías especialmente adaptados. Desde la estación Vail se procedía al reparto de la carne a carnicerías y mercados.

 

En la calle Provincias Unidas (actualmente Juan Bautista Alberdi), cerca de los Nuevos Mataderos, se construyó un edificio destinado a albergar 250 acumuladores provenientes de The Electric Storage Battery Co. de Philadephia, con el objeto de regularizar la tensión eléctrica en el alambre aéreo y servir a la vez como depósito de reserva de electricidad. El conjunto tenía una capacidad de 100 amp por 7 horas a 520 volt.

 

En la estación Nuevos Mataderos se construyó un gran galpón destinado a la carga de las reses que se transportaban por los coches eléctricos construidos con ese propósito.

 

Los coches de pasajeros utilizados por La Capital eran de los llamados “imperiales” de dos pisos, cerrados abajo y abiertos arriba. Poseían capacidad para 54 pasajeros: 24 en el interior, 24 en el imperial y 6 en las plataformas. Fueron construidos por J. B. Brill & Co. de los Estados Unidos. Existía, además, un coche de lujo llamado el palace car. El conductor de los tranvías controlaba la velocidad por medio de una manivela que se hallaba sobre una tapa de una caja cilíndrica –“controller” K-10 fabricado por General Electric Co.- colocada verticalmente en cada una de las plataformas. A la derecha había otra manivela que servía para invertir la corriente y marchar así hacia adelante o atrás. Cada coche estaba equipado con dos motores eléctricos GE-1000 de General Electric Co. que le permitían alcanzar velocidades del orden de los 25 Km/h.

 

Se cuenta que La Capital preveía instalar un teléfono en cada coche de su línea para avisar inmediatamente a la usina de cualquier interrupción. El alambre telefónico se habría de colocar en las mismas columnas que sostenían el cable aéreo de contacto con el trolley, es decir, la palanca terminada en una polea de garganta que iba colocada en la parte superior y central del coche y que era el puente por donde pasaba la corriente del hilo a los motores. Para establecer la comunicación, debía detenerse el tranvía y pasar el trolley del alambre aéreo de alimentación eléctrica de impulsión al alambre de la línea telefónica.

 

 

Theodore N. Vail, artífice financiero

 

Theodore N. Vail fue el artífice financiero y el impulsor entusiasta de ambos emprendimientos que contribuyeron al desarrollo de la ingeniería argentina, el de la usina Casa Bamba de Córdoba y el de los tranvías eléctricos La Capital de Buenos Aires. Vail fue un viajero frecuente colocando en los Estados Unidos y Europa, acciones y bonos de estas empresas. Acostumbraba escapar de los inviernos del hemisferio norte y gozaba de los veranos del sur, y es sabido que recordó siempre con cariño a la Argentina, en particular, sus estadías estivales en la casa que construyó junto a la central eléctrica de Córdoba. Durante su período de negocios en la Argentina, se sucedieron los gobiernos de Luis Sáenz Peña, 1892/1895; José Evaristo Uriburu, 1895/1898; Julio A. Roca, 1898/1904; Manuel Quintana, 1904/1906 y Figueroa Alcorta, 1906/1910.

 

En 1907, a los 62 años, volvió a hacerse cargo de la presidencia y conducción de AT&T en New York, convirtiéndola en empresa gigantesca, hasta su retiro definitivo por enfermedad en junio de 1918. Había nacido el 16 de julio de 1845 y falleció el 16 de abril de 1920 a los 75 años de edad. En sus últimos años fue un activo filántropo; en 1913 compró una notable colección de 35.000 libros sobre temas de electricidad que donó al M.I.T., Massachusetts Institute of Technology, y que hoy se guarda en la llamada Vail Library en su honor.

 

 

 

 

 

Recuadros

 

Diario La Nación, 30 de julio de 1898, p. 3. Bajo los titulares PROGRESOS URBANOS, Nueva Vía Eléctrica, La inauguración de ayer, se leía el texto siguiente:

 

Con la asistencia del general Julio A. Roca, del intendente municipal y de otras personas de significación, tuvo lugar ayer la apertura del nuevo recorrido del tranvía eléctrico La Capital, a partir de la esquina de Comercio y Paseo Colón hasta la plaza de Flores. El servicio se hará cada cinco minutos. El primer coche sale del Paseo Colón a las 4.12 de la mañana y el último a las 12.50 de la noche.  …  Desde la plaza de Mayo saldrán desde hoy cada dos minutos, tranvías servidos por caballos en combinación con el eléctrico. … Al regreso de Flores la dirección de la compañía obsequió al general Roca, al intendente municipal y a los representantes de los diarios, con un opíparo almuerzo servido con esmerado acierto en los altos de la Rotisserie Charpentier.

 

 

 

Diario La Nación, 27 de octubre de 1898, p. 5. Bajo los titulares TRANVIA DE LA CAPITAL, La última sección, Los Nuevos Mataderos, se insertaba la crónica siguiente:

 

Tuvo lugar ayer la inauguración oficial de la última sección a tracción eléctrica de la línea de tranvías La Capital, que pasa por el Paseo Colón desde la calle Comercio hasta la Plaza de Mayo.

El representante de la empresa invitó a varias personas a efectuar un paseo por toda la línea hasta los Nuevos Mataderos de Liniers, a cuyo efecto se puso a disposición de la comitiva … (el presidente de la república general Roca, ministros Jofré y Frers, intendente Bullrich, … ) un lujoso palace car que partió de la esquina de Victoria y Balcarce a las 8 de la mañana.

A las 10.30 la comitiva emprendió el regreso, quedando muy satisfecha de la excursión y sobre todo, del adelanto que ha adquirido la empresa La Capital, que es la única que efectúa el recorrido de sus coches a tracción eléctrica de un extremo a otro de la línea.

 

Reconocimiento

 

El autor desea expresar su agradecimiento a los ingenieros Bruno Ferrari Bono, Sabas Luis Gracia Nuñez, José E. Monserrat, Carlos José Rocca y Miguel Angel Yadarola por su ayuda en la preparación de esta nota y al ingeniero Oscar Arca por la provisión de documentación y planos relativos a Casa Bamba. Las fotografías de la usina Casa Bamba provienen de CONEXION,  publicación de EPEC, Empresa Provincial de Energía de Córdoba, Año IV, Nº 24, nov.-dic. 1997.

 

Bibliografía

 

– Ameigh, Michael S., The Vails of Speedwell. They Turned Telecommunications into a Business, Annual Symposium on Telecommunications History, Canadian Armed Forces Museum, Kingston, Ontario, September, 1997.

 

– Berthold, Victor M., History of the Telephone and Telegraph in the Argentine Republic 1857-1921, AT&T, New York, 1921.

 

– Centro de Argentino de Ingenieros, Historia de la Ingeniería Argentina, Buenos Aires, 1981.

 

– Davis, Gualterio A., (Davis, Walter A.), Anales de la Oficina Meteorológica Argentina, Tomo V, Imprenta de Pablo E. Coni, Buenos Aires, 1887.

 

– Defelippe, Bruno A., La política energética argentina, Ed. Raigal, Buenos Aires, 1953.

 

– González Podestá, Aquilino, La electrificación de la compañía La Capital, Boletín de la Asociación Amigos del Tranvía, Nº 105, Buenos Aires, agosto de 1985.

 

– Gould, Benjamin A., Resultados del Observatorio Nacional Argentino en Córdoba, Vol. II, Imprenta de Pablo E. Coni, Buenos Aires, 1881.

 

– Mallol, B. J., Tramway Eléctrico “La Capital”. Usina, vías, material rodante. Descripción general, J. Peuser, Buenos Aires, 1898.

 

– Noll, A. Michael, Introduction to Telephone & Telephone Systems, Artech House, Inc., Boston, 1991.

 

– Oslin, George P., The Story of Telecommunications, Mercer University Press, Macon, Georgia, 1992.

 

– Paine, Albert Bigelow, In One Man’s Life. Personal & Business Career of Theodore N. Vail, Harper and Brothers, New York, 1921. En la portada del libro, el autor escribió: “Bell created the telephone and Vail created the telephone business” (“Bell creó el teléfono y Vail creó el negocio del teléfono”). Paine fue también el autor de Mark Twain: A Biography.

 

– Pierce, John R. and Noll, A. Michael, Signals: The Sciences of Telecommunications, Scientific American Library, New York, 1990.

 

– Reggini, Horacio C., Los caminos de la palabra, Las telecomunicaciones de Morse a Internet, Ed.. Galápago, Buenos Aires, 1996.

 

–          Reggini, Horacio C., Sarmiento y las telecomunicaciones. La obsesión del hilo, Ed.. Galápago, Buenos Aires, 1997.

 

–      Reggini, Horacio C., “Presencia de Sarmiento en Boston”, Revista Historia, Año XIX, Nº 75, sept./nov. 1999, Buenos Aires.

 

–          Tesler, Mario, La telefonía argentina: su otra historia, Ed. Rescate, Buenos Aires, 1990.

 

 

 

 

Ilustraciones – Epígrafes

 

–          Plano de ubicación de Casa Bamba. En D-2, aprox. Lat. 31 g. 22 m. S, Long. 64 g. 25 m. O.

–          Lago y dique San Roque luego de su nueva construcción en 1944.

–        Vista general de la usina de Casa Bamba.

–        Cañerías de presión y escalinata. Al fondo, la cámara de carga.

–        Vista de la fachada de la vivienda

 

– Mapa donde puede verse el itinerario de la línea tranviaria La Capital. En él figuran algunas calles con sus nombres de la época. La mayoría de esas denominaciones se mantienen actualmente; otras fueron cambiadas a lo largo de los años. Así, Caridad, es la calle que hoy en día se llama Gral. Urquiza. Idem con las calles siguientes, donde en el mismo renglón, aparece la denominación antigua seguida de la nueva:

Loria                                       Pres. Luis Sáenz Peña

Buen Orden                           Bernardo de Irigoyen

Comercio                                           Humberto 1º

Europa                                               Carlos Calvo

Río Cuarto                                         Pedro Goyena

Provincias Unidas                  Juan Bautista Alberdi

Unión                                     Cnel. Ramón Falcón

Polvorín                                             Emilio Mitre

Silva                                                   Del Barco Centenera

Ferro Carril                             Cnel. Esteban Bonorino

Victoria                                              Hipólito Yrigoyen

 

 

– Usina para la producción de la fuerza electromotriz ubicada en Paseo Colón y Comercio (ahora Humberto 1º).

–  Sala de máquinas.

–  Construcción de la vía a lo largo de la calle Río IV (hoy Pedro Goyena).

–  Carro-torre empleado en la colocación del alambre aéreo.

–  Coche eléctrico.

– Inauguración de la estación Plaza Mayo.

–  Fotografía de Theodore N. Vail en 1919.

 

DE LA REVISTA  CONEXION Año 1, Nros. 0, nov. 1988, 1, feb. 1989, 2, ago. 1989, 3, oct. 1989, 4, 1989.

 

En 1893 la Legislatura del Gobierno Provincial de Córdoba aprueba y concede a Federico Mackinlay y Cía. el uso de la fuerza hidráulica del Río Primero. En 1895, se firma el contrato respectivo otorgando la concesión por un lapso de 25 años con excepción de los Impuestos Provinciales. También, el 28 de noviembre de 1895, la Comuna de la Ciudad de Córdoba arrendó la usina municipal a la misma compañía, contratándola además para la atención del servicio del alumbrado eléctrico, entregándole todas las instalaciones, útiles, maquinarias y líneas. Este contrato fue aprobado por la ordenanza del 4 de diciembre de 1895, teniendo un plazo de 10 años, al término del cual la usina debía ser devuelta en perfecto estado de conservación. Federico Mackinlay y Cía. se hizo cargo del servicio un año después del plazo estipulado, tiempo durante el cual gestionó reformas que la beneficieron en las cláusulas del contrato, las cuales le fueron aprobadas el 21 de diciembre de 1896. En el Art. 4 de ese contrato, Federico Mackinlay y Cía. estaba autorizado para formar una compañía de explotación. Sobre esa base, firmó un contrato con Theodore N. Vail para que este constituyera el 30 de marzo de 1896 en Portland, Cumberland, Maine, la Compañía de Luz y Fuerza Motriz de Córdoba (The Cordoba Light and Power Company). El 2 de octubre de 1896, el Gobernador Figueroa Alcorta aceptó por decreto la transferencia de los derechos y accciones de la Federico Mackinlay y Cía. a la Compañía de Luz y Fuerza Motriz de Córdoba. Los trabajos en Casa Bamba comenzaron en noviembre de 1896?? y en junio de 1897 se abrió el tunel.

 

 

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